| La
referencia a este término es tan
frecuente como difusa. Esta metáfora
cromática hace referencia a la Carga
subjetiva de las palabras. Para pronunciar
con solvencia esos "matices" tenga
en cuenta lo siguiente:
Matiz: se alude con este
término a diferentes características
de los rasgos retóricos como las
que califican los términos: seria,
metálica, sugestiva o militar; y
también arriba o abajo, y matizada
o lineal, entre otras categorías,
propias de los distintos lugares en donde
se trabaja con la voz.
Como estas escalas de valor, creadas en
el afán de identificar a los rasgos,
pueden resultar confusas, vamos a aclararlas
ordenándolas de acuerdo con lo que
definimos como carga subjetiva.
Carga subjetiva: Cada
vez que alguien toma palabras y las organiza
para decir algo, las carga de subjetividad,
es decir, las relaciona consigo. Las palabras
hablan de quien habla.
Si usted dice - te amo -, está transmitiendo
el significado textual de las palabras,
información sobre lo que para usted
significan, sobre la circunstancia en que
las dice, sobre quién las dice (usted),
sobre quien las recibe e incluso para qué
las dice (intención). Todo eso y
más aún.
La palabra – enorme - referida a un
elefante, define a la persona que la dice
de acuerdo a cómo lo hace (cómo
suene): cuanto más enorme sea el
elefante, más pequeño será
el sujeto con relación a él.
De esa forma, al tomar el lugar de narrador,
si usted se refiriese al elefante de diferentes
maneras, estaría al mismo tiempo
definiendo de distintas maneras a ese narrador.
También hablan de quién habla,
los rasgos que comparten las voces de los/as
locutores/as de algunas emisoras de radio
que, a partir de directivas de la empresa,
se identifican con un estilo. En ese caso
los rasgos hablan de un sujeto, que no es
quien pone le voz, sino el propio medio.
En ese mismo sentido, algunos rasgos de
la locución informativa hablan del
servicio de noticias y algunos rasgos de
la locución publicitaria hablan del
producto o la empresa. Entonces, si bien
todos los rasgos retóricos son subjetivos,
no todos refieren al mismo sujeto.
Resumiendo: cuando usted
pone su voz al servicio de una palabra,
define cómo es usted, y también
el lugar desde el que está hablando,
o sea, quién habla. Esa información
conforma lo que llamamos carga subjetiva,
y la parte que nos ocupará en la
retórica de la voz es la que puede
ser oída, que encontrará en
los rasgos retóricos.
Le llamamos carga porque su mayor o menor
peso (presencia) en la voz transmitirá
mayor o menor cantidad de información
sobre el sujeto, dentro de una escala que
va de la objetividad a la sobreactuación.
Por una cuestión práctica
le llamaremos a la carga subjetiva que contenga
menos datos sobre el sujeto, baja, y a la
más densa, alta.
El sonido textual al que se hacía
referencia en el comienzo del capítulo
puede ubicarse en el extremo objetivo de
la escala (grado cero), en la medida que
la objetividad sea posible.
Cuando los creativos o productores llamen
a la locución: lineal, se referirán
a una locución puramente informativa,
de baja carga subjetiva, y cuando llamen
a la locución: matizada, se referirán
a una locución de alta carga subjetiva.
Y cuando se sugiera que se haga una locución
más sugestiva o más vendedora
o más gato, militar o heavy. Estarán
pidiéndose distintos sujetos, en
la carga subjetiva de la locución.
Enfasis: dentro de la
carga subjetiva, hay una categoría
especial que corresponde al énfasis.
La definición general del término
concluye que enfatizar es: explicar, o sea,
dar muestras con vehemencia de lo que significa
para uno la palabra o la situación.
El amor tiene un significado para cada sujeto
que incluso cambiará en cada momento
de su vida, pero puede decidir expresarlo
en esta circunstancia con mayor o menor
“fuerza”.
Cuando los creativos o productores piden
que se haga una locución más
“arriba” o más “abajo”,
muchas veces estarán pidiendo que
le dé mayor o menor énfasis.
Por ejemplo: hacer más arriba una
publicidad de lotería implica exteriorizar
aún más la alegría
que deja trascender la voz, ante la buena
nueva de una chance para hacerse millonario/a.
En el otro sentido, una locución
más “abajo” puede hacer
referencia a una intención más
tranquila, seria o relajada de dar cuenta
de esa alegría.
No se trata entonces de regular la cantidad
de alegría sino la fuerza con la
que se la muestra. Ninguna lotería
aceptaría que sus locuciones fuesen
tristes. La diferencia entre los juegos
es que “venden” la emoción
de distinta manera. Y parte del rasgo que
define esa manera está dado por el
énfasis.
La presencia del énfasis en la carga
subjetiva, puede oírse como la exageración
de los rasgos.
Del libro: Locución El Entrenador
Personal de Alejandro Guevara, Ed. Galerna, Buenos Aires
Consultas en: 011 4371-0644 o vía
email a
informes@locucioniberoamericana.com
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